Concesionarios del transporte público piden subsidios ante altos costos de operación
Operadores consideran insuficiente el aumento de 1.50 pesos a la tarifa y advierten riesgos en el mantenimiento y renovación de unidades
Operadores del transporte público concesionado solicitaron al gobierno de la Ciudad de México la implementación de subsidios para sostener el servicio, al señalar que el reciente incremento de 1.50 pesos a la tarifa no cubre los costos reales de operación, mantenimiento de las unidades ni la mejora de las condiciones laborales de los conductores.
Los permisionarios indicaron que el precio de insumos básicos, como llantas y refacciones, ha registrado incrementos de hasta 300 por ciento en los últimos años, lo que ha llevado a muchos a utilizar piezas de segunda mano. Esta situación, advirtieron, repercute directamente en la seguridad y calidad del transporte. Ricardo Chávez, concesionario con varios años de experiencia, afirmó que el ajuste tarifario no permite realizar un mantenimiento correctivo adecuado ni sustituir componentes por refacciones nuevas.
Actualmente, el costo de una llanta nueva para microbús ronda los tres mil pesos, por lo que los operadores suelen recurrir a llantas renovadas de menor precio, una práctica que contribuye al desgaste progresivo de la flota vehicular.
Los transportistas también señalaron una reducción en la demanda. De acuerdo con sus estimaciones, cada unidad traslada en promedio entre 250 y 300 pasajeros al día, cifra que consideran insuficiente para alcanzar el equilibrio financiero. Afirmaron que la tarifa vigente presenta un rezago de más de 20 años frente a los costos reales de operación, mantenimiento y renovación de unidades.
Este contexto, añadieron, dificulta la capacitación formal de los conductores. Eduardo Gutiérrez Silva explicó que, en el modelo de hombre-camión, los operadores dependen del ingreso diario y no pueden suspender labores para asistir a cursos o certificaciones, a diferencia de esquemas empresariales más estructurados.
Los concesionarios señalaron que solo con una rentabilidad sostenida sería posible renovar los vehículos cada cinco años, periodo en el que muchas piezas llegan al final de su vida útil. Con la tarifa actual, sostuvieron, la renovación de la flota no es viable.
Ante este panorama, los operadores propusieron avanzar hacia una tarifa técnica basada en los costos reales del servicio y complementada con subsidios gubernamentales. El planteamiento contempla el uso de tarjetas electrónicas para mantener una tarifa accesible para los usuarios, mientras el gobierno cubre la diferencia del costo real de operación, como ocurre en otros sistemas de transporte público de la ciudad.
